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Insoladora casera. |
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Es imprescindible para poder realizar posteriores proyectos, y no es demasiado difícil, aunque dependerá de nuestra habilidad para ello. El modelo que he construido, básicamente es de madera contrachapada de 4 mm, y tiene una superficie de cristal de aproximadamente una hoja DIN-A4, que creo cumple para la mayor parte de las placas que nos propongamos. Las características fundamentales de la insoladora son:
Para detalles constructivos se pueden consultar ficheros PDF y fotografías.
Para el armazón se empleó listón de sección cuadrada de 10 mm, y para las cubiertas contrachapado de 4mm de espesor. Las medidas especificadas en planos isométricos son exactas.
Construcción del armazón.- Es importante que la medida sea la reseñada, para evitar sorpresas. A veces nos venderán listón de 9 mm, suficiente para que se desajuste el montaje si no lo tenemos en cuenta y no corregimos las longitudes convenientemente. El tipo de madera es mejor blanda, puesto que a mayor dureza su fragilidad es también mayor y puede provocarse un astillamiento al clavar los listones.
Hacer la caja.- Hemos realizado ya el paso más delicado de todo el proceso. Las piezas de contrachapado, una vez que tienen las medidas adecuadas, debemos preparar los huecos para insertar el interruptor y el enchufe hembra, aunque ambos son opcionales si optamos por un interruptor aéreo en el propio cable de alimentación. Colocar el cristal y los accesorios.- Para que el cristal quede bien sujeto he recurrido a unas guías de plástico que encontraréis en cualquier papelería, y que se emplean para sujetar las carpetillas de plástico al efecto. Cortamos las guías con la longitud que hay de vértice a vértice de la caja, esto es, dos guías de 298 y otras dos de 218 mm, que posteriormente cortamos en inglete de 45°. Yo no tengo ingletadora, pero con un transportador o algún método más o menos ingenioso salimos del atolladero. Se cortan con un
cutter perfectamente.
Utilización de la insoladora Partimos de la base de tiempos de una insoladora comercial cuya potencia es de 60 watios. Para este aparato se estima un tiempo de insolación de 2 minutos. Una sencilla regla de tres, cuya razón es 60/18 nos da un coeficiente de 3.33, lo que quiere decir que aplicaremos un tiempo de 2 x 3.33 = 6.66 minutos. La aplicación de esta regla no es estricta, si tenemos en cuenta que no sólo influye la potencia lumínica, sino también la reflexión de la superficie de la insoladora (mayor con colores claros) así como la distancia del foco luminoso al objeto iluminado (la placa de circuito impreso). La insoladora comercial va provista de una superficie metálica reflectante en todo el habitáculo que contiene a los tubos fluorescentes. Para mejorar la reflexión de la luz podemos forrar las paredes internas de la insoladora con lámina blanca, o mejor aún plateada. El segundo factor, la distancia, sigue la ley inversa del cuadrado, por ser una función que depende de la superficie de la esfera que teóricamente forma el conjunto, cuyo centro es el foco luminoso y el radio es la distancia que hay entre éste y la placa de circuito impreso. La determinación del factor de corrección que se aplique por reflexión es un tema algo complejo que entra dentro del campo de la espectrofotometría, y que contempla la superficie reflectante y el foco luminoso, y estudia las reflexiones a través de diagramas cromáticos. Como no podemos determinar fácilmente el factor de corrección que buscamos, propongo que sea la experimentación la que nos lo proporcione. Para ello, parto de la base estimativa de 7 minutos de exposición, y realizamos una serie de 5 pruebas en total, en intervalos iguales de 1 ó 2 minutos, por ejemplo. En mi caso, encuentro que la exposición más satisfactoria es la de 8 minutos.
Algunas observaciones.- Es muy importante que la transparencia esté en contacto con la placa, sin formar bolsas. Es mejor que la tinta esté en contacto directo con el cobre, porque si no, el propio grosor de la transparencia dificulta una correcta insolación por falta de "foco". Debido a las características de esta insoladora, que carece de parábola, esto es sumamente importante. Es preferible cortar la placa después de insolar, porque las rebabas de cobre evitarán que la transparencia permanezca en contacto con la placa. Si la insolación ha sido correcta, aparecerá una imagen perfectamente definida a la hora de revelar la placa.
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